Cuaderno de campo

Quien mucho abarca poco aprieta

El síndrome del pulpo

Quien mucho abarca poco aprieta
Quien mucho abarca poco aprieta Gonzalo

Últimamente, mi día a día, tanto en Samara como en mi vida privada, es la viva imagen de un pulpo. Tener tantas manos y estar presente en tantos frentes a la vez es complejo. Y sí, es cierto que denota una gran capacidad de adaptación y demuestra que puedes ser polivalente, pero… también esconde muchos retos y realidades frente a los que merece la pena pararse a reflexionar.

Escribo este post a modo de recordatorio personal, para grabarme a fuego tres verdades que a veces se me olvidan:

  • Quien mucho abarca, poco aprieta: El refranero español es sabio y casi siempre tiene la razón. Es muy difícil brillar en muchas cosas a la vez o pelear en demasiados frentes. Si solo necesitas "tocar" un poco de todo, está bien; pero si de verdad quieres "apretar" y hacer un trabajo respetable, necesitas estar presente. Y eso requiere dos cosas innegociables: foco y organización.

  • Aceptar las pérdidas por el camino: si quieres llegar a todo, lo más normal es que te vayas dejando cosas por el camino. Y hay que aprender a lidiar con esa sensación sin culpa.

  • La cara B de nuestras virtudes: ser adaptable, que te guste que cada día sea diferente y buscar retos constantemente suena genial en el currículum, pero tiene un lado oscuro. A menudo, esa polivalencia provoca la frustración de sentir que no eres un verdadero especialista en nada.

¿Qué me ha ocurrido exactamente?

Hace un tiempo me puse como objetivo desarrollar distintos side projects y aprender cosas nuevas. Mi estrategia inicial fue mentalmente perfecta: diseñé un roadmap y decidí dedicar un porcentaje de mi tiempo semanal a cada uno de ellos.

¿La realidad? Que es dificilísimo cumplir con todo. Es un reto enorme ser tan disciplinado como para cerrar y bloquear el calendario a rajatabla, y sobre todo, es emocionalmente dificil vivir con la sensación constante de que llegas tarde a todo.

¿Cómo lo quiero solucionar?

Todo se resume en caminar por esa delgada línea de la que ya he hablado en otros posts: intentar maximizar el número de side projects para aprender y disfrutar, pero planificándolos de manera inteligente. La clave de mi desarrollo no está en empezar cosas nuevas, sino en saber cuándo un proyecto debe morir y cuándo debe continuar.

Quiero volver a ser el dueño de mi calendario. Poder organizarme, dedicar tiempo de calidad a cada cosa y, sobre todo, establecer métricas y KPIs reales que me den permiso para abandonar un proyecto sin culpa o, si hay suerte, dejarlo en piloto automático.

Para que me entendáis mejor, os pongo un ejemplo reciente. Hace unos meses decidí que quería publicar semanalmente un post en Fika para “obligarme” a ser constante a la hora de documentar y de dar seguimiento a este proyecto.

En el Excel de mi cabeza, la planificación era perfecta: Al final de cada semana haría un recap sobre cómo fue la semana y qué he avanzado/aprendido y así poder documentarlo. Mi objetivo es crear hábito de escritura así como luego poder echar la vista atrás y ver cómo cambia todo con el tiempo. ¿La realidad? Prefería viajar, estar con mi pareja o simplemente llegar el domingo y, lógicamente, quería desconectar. Al final, ni fika ni nada jaja.

Mi día a día (la cruda realidad frente a la teoría)

Para que os hagáis una idea, este es mi esquema actual:

  • 9:00 a 19:00 - Samara: Es mi responsabilidad principal. Mi trabajo, el foco de mi carrera ahora mismo, y lo que me permite vivir y disfrutar de todo lo demás.

  • Resto del tiempo: Tiempo libre con mi pareja, espacio para leer, investigar, formarme... y sacar hueco para hacer deporte.

Para poder sobrevivir a este ritmo y llegar a (casi) todo, sigo una estrategia de cerrar bloques de tiempo e intentar ceñirme a una rutina que me dé paz mental y me permita cumplir con lo que me da vida: Ejercicio, Familia, Amigos y Naturaleza.

De todas formas, aunque a nivel personal estoy consiguiendo lo que me propongo con esta constelación de side projects, tengo claro cuál es mi próximo paso: necesito delimitar muchísimo mejor las tareas semanales para cada uno y establecer métricas de fracaso. Unos límites claros que me indiquen cuándo es el momento de decir "hasta aquí" y soltar lastre.

El Framework Agave

Al igual que la planta del agave, que muere una vez que cumple su ciclo y llega a florecer… quiero establecer un framework personal que me permita entender cuándo un proyecto debe morir.

Quizá no sea un framework que pueda aplicar como "café para todos", sino que deba pensarlo y establecerlo desde la propia ideación de cada proyecto… o quizá sí. En el próximo post hablaré sobre él y sobre cómo lo he aplicado en los últimos proyectos que empecé y deseché rápidamente para ayudarme a tener más foco y aprender a soltar lastre.

Gonz

Suscríbete a "Cuaderno de campo" para recibir actualizaciones directamente en tu correo

¿Tienes ganas de más? Visita itwasgonz.com para conocerme mejor.

Gonzalo

Suscríbete a Gonzalo para reaccionar

Suscribirse
Suscríbete a Cuaderno de campo para recibir actualizaciones directamente en tu correo